Fundación Procultura,Municipalidad de Monte Patria y la U. Católica realizan proyecto para recuperar Rapel

Cuenta apenas con unos 800 habitantes y su población, que incluso tiene personas de hasta cien años de edad, representa el porcentaje de adultos mayores que el Ministerio de Salud estima alcanzará Chile en 2030: el 17%. En Rapel, aldea del valle del mismo nombre en la comuna de Monte Patria, la vida sigue detenida en el tiempo.

Azotada por el terremoto de 2015, Rapel sumó otro aprieto a su historial. Muchas de las casas históricas están desocupadas, algunas fueron demolidas y otras permanecen allí porque sus dueños se niegan a abandonarlas. Pero viven en mediaguas de emergencia instaladas en los patios interiores.

“El pueblo está intacto por fuera, pero por dentro está muy mal. Muchos muros de adobe se cayeron, entonces los interiores quedaron sometidos a la intemperie. Hay vigas en mal estado. La gente no puede ocupar las casas, pues hay riesgo de colapso”, confirma la arquitecta especializada en patrimonio Lorena Pérez, de la oficina Reddo, parte de un proyecto en marcha que reúne a la Fundación Procultura, la Municipalidad de Montepatria y la U. Católica para recuperar el pueblo en diversos aspectos.

Defensa del adobe

“Recuperar y proyectar a un pueblo como Rapel es un trabajo largo. Primero, hay que realizar un levantamiento crítico de los bienes inmuebles, las casas y sus calles, y luego conocemos sus patrimonios inmateriales, costumbres, leyendas, historias, familias, fotografías. Esto recién comienza”, dice Ilonka Csillag, presidenta de Procultura, que coordina y se encarga de conseguir recursos.

El proyecto apunta no solo a un rescate material sino a la proyección de actividades autosustentables allí. Se basa en el llamado “turismo de intereses especiales”, vale decir los atractivos propios de este territorio precordillerano, donde la actividad se sustenta en la producción de uva de mesa o pisquera y en las ganaderías caprina y ovina.

“Queremos promover los servicios, la gastronomía, la hotelería, la arquitectura patrimonial con sus casas de fachadas continuas y aleros sin pilares (lo que tipológicamente es una rareza), y la vistas apacibles de sus entornos”, señala el alcalde Camilo Ossandón. “La cultura del pisco está tan enraizada en la tradición de Rapel que la gente lo produce en sus casas, artesanalmente. Todo eso es atractivo para el visitante en sí mismo”, agrega, enfatizando los aspectos identitarios de esta antigua localidad, cuyo punto de referencia es la iglesia Nuestra Señora del Carmen de Rapel, de 1811.

El levantamiento crítico es el primer paso de restitución, y comenzará en octubre con un contingente de alumnos y profesores del Diplomado en Construcción en Tierra de la U. Católica. “Prepararemos fichas de daños y propuestas de cómo restaurar las casas históricas. Es complejo recuperar un pueblo completo, pero los planes apuntan hacia allá”, dice Lorena Pérez, jefa del diplomado. Luego se elaborarán los expedientes para conseguir la declaratoria de Zona Típica.

“El terremoto de 2010 generó un trauma y nos llevó a pensar que el adobe era el problema. Pero el problema no es el adobe, sino las formas de constructividad”, señala Csillag. “Aunque su uso se ha perdido, en defensa del adobe hay que decir que tiene un gran valor. Está en la tierra, es económico y tradicional, y tiene ventajas en términos climáticos. El proyecto de reconstruir y restaurar en adobe se hará en terreno en Rapel”, completa.

 (Fuente El Mercurio)

       



Diarios Comunales

Red de Diarios Comunales, presente en las 15 comunas de la Región de Coquimbo, informando sobre noticias locales en cada una de ellas.